—¿Puedo volver a verte? —me preguntó.
Su voz sonó nerviosa, y me pareció entrañable.
—Claro —le contesté sonriendo.
—¿Mañana? —me preguntó.
—Paciencia, chico —le aconsejé—. No querrás parecer ansioso…
—No, por eso te he dicho mañana —me contestó—. Quisiera volver a verte hoy mismo, pero estoy dispuesto a esperar toda la noche y buena parte de mañana.
Escribir empieza cuando ya has olvidado qué es lo que te asustaba, pero aún tienes miedo.
viernes, 19 de diciembre de 2014
domingo, 7 de diciembre de 2014
Particulas en el aire
Porque las ilusiones son pequeñas partículas que vuelan en el aire, tan pequeñas que al respirarlas entran en lo profundo de tu corazón llenándolo falsas ilusiones, que al final terminan siendo heridas profundas que ni tu sabes como paso.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Iniciamos una conversación....
Iniciamos una conversación de la nada, con pena, con palabras que no se atrevían a salir:
—Hola
—Hola
—¿Cómo estás?
—Bien, ¿y tú?
—Bien.
La confianza creció, nos contamos secretos, nos mandamos fotografías.
—¿Estás ocupado?
—Un poco, pero prefiero conversar contigo. Cuéntame, ¿qué haces?
Le conté mis más grandes alegrías, mis mayores temores, me llegó la inseguridad al sentirme descubierta. Empecé a imaginar cosas, que ya no me querría, sabía que era tímida, ahora me conocía aterrada por las cosas cotidianas, y ni qué decir de los grandes menesteres que nos mueven el interior.
Ya no me saluda de inicio, ahora lo hago yo. A veces tarda en responder, todo se fue diluyendo, con tristeza, con impotencia, con palabras que no se atrevían a salir:
—Hola
—Hola
—¿Cómo estás?
—Bien, ¿y tú?
—Bien.
Y así terminó. Se cerró la puerta, la ventana, la confianza, la emoción. Y ahí se acabó todo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


